Contacto de Emergencia

Holly

Vi a Holly por el retrovisor cuando salió. Iba acompañada de una pareja que ya esperaba su transporte. Al llegar conmigo comenzó a contarme todo ya en un tono más tranquilo; hasta se reía de lo que había pasado….

«Katia y su novio fueron a coger al cuarto rojo, ellos le habían dicho a la pareja con la que yo estaba platicando que nos fuéramos todos, ¡por eso se llevaron la botella, nos estuvieron esperando allá, pero la pareja se les fue el pedo! De hecho, cuando al baño a marcarte la pareja subió y Katia les preguntó por mí y luego ya nos encontramos y resultó que ellos ya habían pagado la botella… ¡pero yo también wey! Entonces su novio fue con el gerente a encararlo por pasado de verga, wey o sea, qué pedo, yo….»

Confesiones

Mientras Holly seguía contándome la historia yo manejaba al norte de la ciudad. De repente me preguntó que a donde íbamos y le dije que la iba a llevar a su casa, pero no sabía dónde vivía. Yo tenía una vaga idea de donde era por las fotos que a veces me mandaba, pero necesitaba que me dijera que camino tomar. Holly respondió que quería ir a mi casa.

Me negué diciéndo que tenia visitas y no podría quedarse. Insistió en que no importaba, así que le propuse llevarla al motel que ella quisiera para que durmiera ahí y más tarde podía pasar por ella para llevarla a desayunar o a donde me dijera. Terminó por darme la dirección para llevarla.

Iba aferrada a mi brazo y sentí algo, como ternura, cariño; como ganas de querer cuidarla y protegerla, así que saqué mi celular y tomé una foto de los dos. Todo el transcurso del caminó me habló de los grandes amores de su vida, qué le gustaba de ellos y todas las locuras que había hecho por amor o por celos. Nunca habíamos tenido una conversación así, era totalmente abierta, sincera, casi confesándose conmigo. Yo se lo atribuí a dos simples cosas; el alcohol y el sueño.

¿Amores?

Me dijo que únicamente había amado a Diego, que Juan, el padre de sus hijas era un perdedor llorón. También me explicó por qué Saul es el único hombre que mejor se la ha cogido en toda su puta vida, pero siempre se acordaba de Jorge por ser el más guapo, aunque con Sergio es con el que más disfrutaba pasar tiempo y que ojala Hugo decidirá por fin pedirle matrimonio ya que Aldo no quiso dejar a su esposa después de embarazarla.

Terminó aceptando ser novia de Uziel que es menor que ella, pero no le gustaba tanto porque es como tener un hijo grande, así que siempre terminaba por tener nalguitas distribuidas por todos los lugares que frecuenta, ya que son sus postres «no puedo comérmelos siempre pero de vez en cuanto quitan el antojo», como su instructor Francisco, al que le tuvo que pagar el motel la primera vez por ser de clase baja, o ese maldito taxista sangrón pero guapo que después de que ella lo insultó, el carbón la bajó del Uber en un lugar desconocido por grosera, pero se  arrepintió, le pidió disculpas y luego pensó «¡está guapo, me dieron ganas de chuparle la verga!». Por su puesto, yo puse atención a casi todo.

Las puertas abiertas

Al llegar a su hogar Holly salió corriendo porque tenía frio y dejó su bolso y tiliches en el asiento del pasajero. Los tomé y fui hasta la puerta de su casa para entregárselos. Me pidió que me pasara y cerrara la puerta. Yo tenía algo de reservas por que sabía que es mamá soltera y que quizás el perdedor padre de sus hijas podría llegar en cualquier momento haciendo esta escena completamente vulgar e innecesaria, pero me dijo que sus hijas se habían ido con el llorón y que regresaban hasta el lunes.

Me pidió que me sentará a su lado en el sillón de la sala y así lo hice. Platicamos un rato ¡como si no fueran las cinco de la mañana! La interrumpí para tomar agua ir al baño y al regresar me senté frente a ella. Tenía una manta con la cual se estaba cubriendo las piernas del frio. Su mascota, un perrito greñudo estaba con notros.

Intereses opuestos…?

Volvimos a hablar sobre el gerente del Bar y como quiso aprovecharse de la situación para cogérsela en otro lugar. Yo le explicaba que las personas siempre que puedan van a sacar beneficio de la situación, sin importar el contexto, porque así somos los seres humanos. Si alguien podía obtener algo de ella sin ser recíproco, lo haría, no necesariamente por maldad, ni por dinero, podría ser por cualquier cosa, incluso hasta de manera inconsciente, porque todos buscamos el beneficio propio.

Mientras le decía esto, Holly comenzó a poner su pie en mis huevos, como queriendo estimular mi verga. No le dije nada, pero supe que todo lo que le había dicho no le importó. Dejé de interesarme por la platica y fui hilando palabras sin sentido pues seguía tratando de provocarme, sé que lo hacía, es parte de su respuesta a situaciones uno a uno. De repente subió corriendo las escaleras y me dijo «tengo sueño vamos a dormirnos».

La seguí hasta el cuarto de sus hijas donde se recostó. Yo le lleve las llaves de su casa, sus zapatos y un Alka-Seltzer Boost para que se lo tomará al despertar. Me pidió que me recostara un momento con ella. Vi que se quitó la falda y no traía nada mas puesto, pero se dejó una blusa casi transparente. Me recosté con ella un momento, me pidió que la abrazara y así lo hice.

Estuve como diez minutos y le dije que me tenía que ir. Ella me pidió que no me fuera, tenía lagrimas en sus ojos. —¡Holly, tú no necesitas que yo me quede, lo que necesitas es dormir, estás ebria, con sueño y frío! —al decirle esto estaba acomodando su cabello detrás de su oreja de la forma mas tierna que pude—. Pero si quiero que te quedes, ¡no te vayas por favor, un ratito y ya! —me rogó con voz temblorosa como queriendo llorar. Diez minutos después me despedí de ella dándole un beso en su frente y otro en su nariz. Le dije que la quería y que mas tarde la buscaba. Holly asintió con la cabeza y se quedo dormida aun con lágrimas en sus ojos. No comprendí por que lloraba.

Sólo era una emergencia

Eran casi las seis de la mañana cuando subí a mi auto. Al manejar a casa no pude evitar pensar si podría ser uno de esos hombres afortunados con los que ella tiene sexo gratis. ¡Seguramente no! Carezco de todas la cualidades, gustos y deseos que ella tiene de un hombre. Por un momento quise animarme y pensé «¡pero vamos, Holly si hasta se ha acostado con cabrones de diecinueve años solo por desenfreno!». Después de meditarlo un rato entendí que  estaba buscando un vacío dentro de ella que yo pudiera ocupar. Me estaba aferrando a la idea de poder gustarle o intentar hacer que nazca dentro de ella la idea de cariño por mí; ¡que estupidez!

Creo que sólo vi a una mujer vulnerable que hacía cosas para satisfacer sus deseos, necesidades y gustos. Una mujer que en su actuar distinto a los códigos éticos y morales tradicionales enfrentaba sus miedos y amenazas, y sin ser consciente, quise aprovecharme de eso para obtener algo; su cuerpo, su cariño, su amor, su compañía o comprensión. Yo estaba actuando justo como le había dicho que la gente actuaba.

Decidí poner fin a esa absurdidad. A partir de ese día, comencé a alejarme de Holly. Cada día respondía mas indiferente. Dejé de escribirle y me limité a responderle. A tratarla como si fuera una compañera de trabajo, despersonalizando mi conversación con ella.

Holly jamás entendió que esa foto de los dos, borrosa, casi inentendible, para mí significaba la ilusión de amar a alguien y procurarla, queriendo lo mismo a cambio. Pero yo sí entendí que a pesar de lo que sentía, y de todo lo que yo pudiera o no hacer por ella, sólo soy un contacto de emergencia. Y así fue como comencé a comportarme. Como una persona que solo se le busca para resolver una situación, y nada más. Claro que ella notó el cambió, pero lo solucioné mintiendo.

A Holly solo le importa ella, y miente para conseguir lo que quiere. A mí, solo me importaba alejarme de ella y mentí lo necesario para que creyera que no era así.

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